Una foto de un político en una situación absurda, un vídeo de un famoso recomendando una inversión, una imagen de una catástrofe que nunca ocurrió. Las imágenes y vídeos falsos creados con inteligencia artificial, conocidos como deepfakes, circulan cada día por WhatsApp y redes sociales, y cada vez son más convincentes.
La mala noticia es que ya no basta con "fijarse bien": los generadores mejoran tan rápido que los fallos que delataban una imagen falsa hace un año hoy casi han desaparecido. La buena es que existe un método sencillo que funciona casi siempre. Te lo explicamos.
Primero, la regla de oro: desconfía de lo que te provoca una emoción fuerte
La mayoría de contenidos falsos están diseñados para que reacciones antes de pensar: indignación, miedo, risa o urgencia. Si algo te hace sentir "tengo que compartir esto ya", ese es justo el momento de parar diez segundos.
Hazte tres preguntas:
- ¿Quién lo ha publicado originalmente?
- ¿Lo cuenta algún medio de comunicación conocido?
- ¿Me encaja con lo que sé de esa persona o situación?
Pistas visuales en imágenes
Aunque cada vez son menos fiables, todavía pueden ayudarte:
- Manos, dientes y orejas: dedos de más, uñas que se funden con la piel, dientes como una franja uniforme.
- Texto en el fondo: carteles, matrículas o rótulos con letras que no forman palabras.
- Fondos incoherentes: barandillas que no encajan, ventanas torcidas, personas del fondo deformadas.
- Piel demasiado perfecta: aspecto de plástico, sin poros ni imperfecciones.
- Luz y sombras: sombras que van en direcciones distintas o reflejos que no corresponden.
- Accesorios: pendientes distintos en cada oreja, gafas que se funden con la cara.
Importante: que una imagen no tenga ninguno de estos fallos no significa que sea real. Úsalos como señal de alarma, no como prueba de autenticidad.
Pistas en vídeos y audios
- Boca y voz desincronizadas, sobre todo en sonidos como la "p", la "b" o la "m".
- Parpadeo extraño: demasiado poco o con un ritmo mecánico.
- Bordes de la cara borrosos cuando la persona gira la cabeza o se pasa la mano por delante.
- Voz plana, sin respiraciones naturales, o con una entonación que no es la habitual de esa persona.
- Calidad sospechosamente baja: muchos vídeos falsos se publican con poca resolución precisamente para disimular errores.
El método que de verdad funciona: buscar el origen
Este es el paso más eficaz y cualquiera puede hacerlo en dos minutos.
1. Búsqueda inversa de imágenes
Te permite saber dónde ha aparecido antes una imagen.
- En el móvil: con Google Lens (en Android viene integrado; en iPhone, desde la app de Google) mantén pulsada la imagen o haz una captura y búscala.
- En el ordenador: en Google Imágenes o en Bing Imágenes, pulsa el icono de la cámara y sube la imagen.
Si aparece en webs de verificación como falsa, si la fuente original es una cuenta de humor o si la foto es de hace años y de otro lugar, ya tienes la respuesta.
2. Para vídeos, captura un fotograma
Pausa el vídeo en un momento en que se vea bien la escena, haz una captura de pantalla y haz con ella una búsqueda inversa. A menudo aparece el vídeo original, del que se ha manipulado la voz o la cara.
3. Consulta un verificador
En España, servicios como Maldita.es, Newtral o EFE Verifica publican desmentidos de los bulos que circulan. Algunos tienen incluso un número de WhatsApp al que reenviar contenidos dudosos.
4. Busca en medios de referencia
Si algo realmente importante hubiera ocurrido (un accidente grave, unas declaraciones polémicas), estaría en varios medios conocidos. Si solo aparece en cuentas desconocidas de redes sociales, sospecha.
Las estafas que usan deepfakes
El uso más dañino no es la broma política, sino el fraude:
- Famosos que "recomiendan" inversiones en criptomonedas o plataformas milagrosas. Ningún famoso real te va a prometer duplicar tu dinero en un anuncio.
- Videollamadas o audios de familiares pidiendo dinero urgente. Lo explicamos en detalle en estafas con voz clonada por IA.
- Falsos directivos que piden a un empleado una transferencia urgente.
En todos los casos, la defensa es la misma: comprobar por otro canal antes de pagar nada.
Herramientas de detección automática: ¿sirven?
Existen webs que prometen decirte si una imagen está hecha con IA. Pueden ayudar como una pista más, pero se equivocan a menudo en los dos sentidos: marcan fotos reales como falsas y al revés. No te fíes de ellas como única prueba.
Más prometedor es el sistema de credenciales de contenido (estándar C2PA), que algunas cámaras, programas y generadores de IA incorporan para dejar constancia del origen de una imagen. Todavía no está extendido, pero cada vez más plataformas lo muestran.
Qué hacer si recibes algo dudoso
- No lo reenvíes "por si acaso". Compartirlo es justo lo que busca quien lo creó.
- Si viene de un familiar, explícale con calma cómo lo has comprobado.
- Si se trata de una estafa, denúncialo en la propia red social y, si te ha causado un perjuicio, ante la Policía o la Guardia Civil.
En resumen
Las pistas visuales ayudan, pero no son definitivas. Lo que de verdad protege es una costumbre: ante algo sorprendente, parar, buscar el origen con una búsqueda inversa y comprobar si lo publican medios fiables o verificadores. Dos minutos que evitan muchos disgustos.