El router es la puerta de entrada de internet a tu casa, y la mayoría de la gente nunca ha entrado en su configuración. Lo enchufó el técnico, pegó la contraseña en la nevera y ahí se quedó. Sin embargo, unos pocos ajustes mejoran la seguridad de toda tu red y pueden resolver problemas de velocidad.
No hace falta ser informático. En esta guía te explicamos cómo entrar, qué cambiar y qué es mejor no tocar.
Cómo entrar en la configuración
Hay dos formas:
1. La app de tu operador
La mayoría de operadores en España tienen una app (o un área de cliente en su web) que permite cambiar los ajustes más habituales: nombre y contraseña del Wi-Fi, dispositivos conectados, red de invitados. Es la forma más sencilla.
2. El panel web del router
- Conéctate a la red de tu casa (mejor por cable o desde un ordenador).
- Abre el navegador y escribe la dirección del router. Suele ser 192.168.1.1 o 192.168.0.1. La encontrarás en la pegatina del router.
- Introduce la contraseña de administración, también en la pegatina (no es la misma que la del Wi-Fi).
Si no lo encuentras, en Windows abre la terminal (cmd) y escribe
ipconfig: la dirección del router aparece como "Puerta de enlace predeterminada".
1. Cambia el nombre de la red (SSID)
El nombre que trae de fábrica suele incluir la marca o el operador ("MOVISTAR_XXXX", "MiFibra-XXXX"), lo que da pistas sobre el modelo de router.
- Elige un nombre que no revele datos personales: ni tu nombre, ni tu piso ("Bajo_B"), ni tu apellido.
- Evita nombres provocativos que puedan llamar la atención.
Al cambiarlo, todos tus dispositivos se desconectarán y tendrás que volver a conectarlos.
2. Pon una contraseña fuerte
Las contraseñas de fábrica son razonablemente seguras en los routers modernos, pero muchas personas la han compartido con decenas de visitas a lo largo de los años.
- Usa una frase de contraseña larga, de al menos 12–16 caracteres, por ejemplo varias palabras unidas.
- Cámbiala si la has compartido mucho o si sospechas que algún vecino la usa.
Consejo: muchos móviles permiten compartir la contraseña con un código QR (Android) o acercando los teléfonos (iPhone), así no tienes que dictarla.
3. Elige el cifrado WPA2 o WPA3
En el apartado de seguridad inalámbrica:
- WPA3 o WPA2/WPA3 (modo mixto): lo mejor si tus dispositivos son modernos.
- WPA2-AES: correcto si tienes aparatos antiguos.
- Nunca WEP, WPA (sin el 2) ni red abierta: son inseguros.
4. Crea una red de invitados
La red de invitados es una red Wi-Fi separada para las visitas. Tienen internet, pero no pueden ver tus ordenadores, impresoras ni otros dispositivos.
Es útil para: - Visitas: no compartes tu contraseña principal. - Aparatos inteligentes (enchufes, bombillas, cámaras baratas): si alguno tiene un fallo de seguridad, no expone el resto de tu red.
Búscala como "Red de invitados", "Guest Wi-Fi" o "Wi-Fi invitados". Algunas apps de operador permiten activarla durante un tiempo limitado.
5. Desactiva el WPS
El WPS es un sistema para conectar dispositivos pulsando un botón o con un PIN. Es cómodo, pero el modo PIN ha tenido fallos de seguridad conocidos. Si no lo usas, desactívalo.
6. Cambia la contraseña de administración
Si tu router usa una contraseña de administración genérica (tipo "admin" o "1234"), cámbiala. En los routers de operador modernos suele ser única para cada aparato y está en la pegatina; en ese caso, guárdala bien.
7. Revisa los dispositivos conectados
En la configuración o en la app verás la lista de aparatos conectados. Si hay alguno que no reconoces, cambia la contraseña del Wi-Fi.
Puedes ponerles nombre a tus dispositivos para identificarlos más fácilmente en el futuro.
8. Mantén el router actualizado
Los routers también reciben actualizaciones de seguridad (firmware). En los de operador suelen instalarse automáticamente. Si compraste el router tú, comprueba en su configuración que las actualizaciones automáticas están activadas.
Si tu router tiene muchos años, pide a tu operador uno nuevo. Además de más seguro, tendrá mejor Wi-Fi.
9. Desactiva la administración remota y UPnP si no los usas
- Administración remota: permite configurar el router desde fuera de casa. Si no lo necesitas, desactívala.
- UPnP: permite que los dispositivos abran puertos automáticamente. Es útil para consolas y algunos juegos online, pero también lo pueden aprovechar programas maliciosos. Si no juegas online ni tienes problemas de conexión con la consola, puedes desactivarlo.
Ajustes para mejorar el rendimiento
- Canal Wi-Fi: si vives en un edificio con muchas redes, cambiar de canal puede mejorar la velocidad. Lo explicamos en Wi-Fi lento en casa.
- Separar bandas: algunos routers permiten tener nombres distintos para 2,4 GHz y 5 GHz, útil para configurar aparatos domésticos que solo funcionan en 2,4 GHz.
- Control parental del router: muchos permiten bloquear ciertas webs o pausar internet a determinados dispositivos a ciertas horas. Complementa lo que explicamos en control parental en redes sociales.
Lo que es mejor no tocar
Si no sabes qué hace un ajuste, mejor déjalo como está. En particular:
- Ajustes de WAN, VLAN o fibra (ONT): son los que conectan con tu operador; cambiarlos puede dejarte sin internet.
- DNS (salvo que sepas lo que haces).
- Restablecer de fábrica si no tienes a mano los datos de configuración: en algunos operadores tendrás que llamar para volver a configurarlo.
Tabla resumen
| Ajuste | Qué hacer |
|---|---|
| Nombre del Wi-Fi | Sin datos personales |
| Contraseña Wi-Fi | Larga y única; cámbiala si la has compartido mucho |
| Cifrado | WPA3 o WPA2-AES |
| Red de invitados | Activada para visitas y aparatos inteligentes |
| WPS | Desactivado |
| Contraseña de administración | Única y guardada |
| Firmware | Actualizado |
| Administración remota | Desactivada si no la usas |
En resumen
Entra en tu router por la app del operador o por su dirección web, cambia el nombre y la contraseña del Wi-Fi, usa WPA2 o WPA3, crea una red de invitados y desactiva el WPS. Son quince minutos que protegen todos los dispositivos de tu casa.